En cada amanecer, antes de que lleguen los primeros corredores, ciclistas o familias, ya hay quienes recorren los senderos, observan el comportamiento de la fauna, verifican que todo esté en orden y cuidan cada rincón de las áreas verdes. Son los guardaparques, mujeres y hombres que, con compromiso y vocación, se han convertido en los principales protectores del patrimonio natural de León.
En el marco del Día Mundial del Guardaparque (que se conmemora cada 31 de julio), autoridades del Parque Ecológico Metropolitano de León «Eliseo Martínez Pérez» y el Parque Cárcamos extendieron un reconocimiento a la labor de quienes dedican su vida a salvaguardar los ecosistemas de la ciudad.
Avistamientos históricos y protección de la fauna
Durante los 33 años de historia del Parque Metropolitano y con la consolidación del Parque Cárcamos, estos elementos operativos han sido testigos privilegiados de algunos de los acontecimientos biológicos más extraordinarios que la naturaleza ha regalado a estos espacios.
Gracias a su experiencia en campo y monitoreo biológico, se han documentado registros memorables de especies cuya presencia sorprendió a especialistas y visitantes, reflejando el alto valor ecológico de estos parques urbanos:
Llegada de flamencos.
Avistamientos de linces y venados.
La inesperada visita de un cisne negro (que permaneció resguardado un par de horas dentro del recinto).
Su conocimiento del territorio les permite reconocer cambios en los ecosistemas, identificar especies oportunamente y actuar de manera preventiva para favorecer su conservación.
Una fuerza operativa en toda la ciudad
Actualmente, la Dirección General de Parques y Espacios Públicos cuenta con un estado de fuerza de 110 guardaparques, pertenecientes a tres generaciones de servidores públicos.
Este equipo brinda atención permanente en 35 parques distribuidos en las siete delegaciones del municipio. Además, mediante la atención directa a reportes ciudadanos, extienden sus acciones operativas a 42 espacios públicos en total, fortaleciendo la seguridad y el buen estado de las áreas verdes.
La labor diaria de un guardaparques va mucho más allá de observar la naturaleza. Entre sus funciones clave destacan:
Recorridos preventivos de vigilancia.
Monitoreo constante de la flora y fauna local.
Reporte inmediato de anomalías ambientales o riesgos.
Colaboración en acciones de educación ambiental y atención a visitantes.





