¿A qué sabe la música? En el Festival Internacional Cervantino, la respuesta se encontró entre ritmos, percusiones y nieves de distintos sabores. La Secretaría de Cultura de Guanajuato presentó «RE/vuelta», del artista Héctor Zamora, una intervención que reunió a más de 700 personas en dos funciones realizadas en el patio del Museo Regional de Guanajuato, Alhóndiga de Granaditas.
La propuesta transformó la elaboración tradicional de nieve en una experiencia artística en la que la música y la gastronomía se encontraron. A través del movimiento rítmico de los utensilios y recipientes utilizados para preparar este postre, los participantes generaron una composición de percusiones mientras elaboraban el producto de manera artesanal.
Durante el performance, los sonidos surgidos del proceso de preparación marcaron el ritmo de una acción colectiva que convirtió una práctica cotidiana en una expresión artística. Al mismo tiempo que la música tomaba forma, también lo hacían las nieves de sabores como maracuyá, cereza, mango, tuna, limón y mamey.
El público fue testigo de cómo el movimiento, la repetición y el sonido se integraron en una experiencia sensorial que trascendió la contemplación visual. Al finalizar cada función, las nieves elaboradas durante la intervención se compartieron con las y los asistentes, quienes pudieron degustar el resultado de esta singular relación entre arte, música y tradición.
Un antecedente sonoro con raíces mexicanas
RE/vuelta tiene como antecedente directo la acción REviraVOLTA, presentada por Héctor Zamora en Brasil en el año 2015. En aquella ocasión, el artista exploró las posibilidades sonoras de los implementos tradicionales para elaborar nieves mexicanas, vinculando la interpretación musical colectiva con la preparación y el acto de compartir este alimento.
Con esta propuesta, la Secretaría de Cultura de Guanajuato amplía las formas de encuentro entre el arte y el público en el Festival Internacional Cervantino, a través de experiencias inmersivas que involucran los sentidos, propician la convivencia y permiten descubrir que la música también puede experimentarse desde el gusto, el movimiento y los sabores.





